domingo, 22 de septiembre de 2013

Las traiciones de mi vida no son traiciones



Las traiciones de mi vida me cerraron al amor por mucho tiempo. A la amistad profunda, al fuego de la pasión. Pero luego, cuando decidí dejar todo aquello y comenzar a ser feliz, las traiciones de mi vida,  y su recuerdo persecuta, me ayudaron a abrir mi corazón.

Las personas que me traicionaron, no fueron mis enemigas. Fueron las maestras de mi vida. Ellas pasaron por mis días de gozo, de alegría, también de penas, de osadías,  y se fueron dejando una herida, que luego del daño y del dolor, me dejaron la enseñanza mejor aprendida.

Varios años tardé en dejar atrás los recuerdos erróneos de momentos no queridos. Imágenes distorsionadas de un sueño recreado en ríos de desamparo, en culpas adquiridas por la forma en que te relacionas, en lo que crees que es mejor para ti, en creer que eres mejor que el resto. Pero nada de eso tiene sentido ya.

Las traiciones de mi vida, no son traiciones, sino sucesos inesperados de apertura al aprendizaje invaluable que la vida te da de vez en cuando como un regalo.

domingo, 10 de marzo de 2013

La orquídea que sí tuve


El título de este blog es una falacia. Desde el momento que he decidido escribirlo, la orquídea que nunca tuve vino a mí, convertida en hermoso presente a la vuelta de un viaje.

Y no sólo una, sino dos, y tres, y así sucesivamente hasta formar mi pequeño jardín de invierno, en el país de las orquídeas. Pero no todo dura para siempre, y tuve que abandonarlas al marchar de allí.

En este nuevo lugar, donde me encuentro, no crecen las orquídeas como allá; el frío, a veces tirano, no las trata bien.

Mi Samanta original, la orquídea que nunca tuve y que soñé y soñé hastas encontrarla, ha quedado en manos de una querida amiga, y cada tanto la recuerdo. Solía hablar con Samanta en mis momentos de soledad, de nostalgia por la lejanía.

Tal vez, es la vida del migrante, aferrarse a cosas terrenales para sentirte menos desterrado de su tierra natal.

Quizá por eso, Samanta ha sido y será mi conexión con mi tierra, aunque no haya Samantas por doquier desparramadas en ella, ni mi patria sea exactamente un país de orquídeas.

Mi nuevo país es el que llevo conmigo, construido poco a poco con pedacitos de espejos, el país de los colores y de las orquídeas que hablan.

martes, 16 de octubre de 2012

Respuesta de correo consejero a pedido de una amiga a la distancia



A mí me ha pasado siempre.

El amor no es color de rosas como vos te lo creés,  no es estar así tonta todo el día; porque el amor, es antes que todo una opción, una decisión. Luego vos elegís como vivirlo. Pero antes esta esa opción día a día por esa relación y por esa persona.  Sin esa opción , sin esa base, no hay amor que valga que se construya.

Si decides no estar mas con él, vale;  pero es porque vos lo decidís por una serie de cosas positivas y negativas que pones en la balanza. Y ya aparecerá otro.

Pero mientras valores cosas como "el mensajito que no me envió" o "el pelo que tiene es un desastre"...más vale fijáte en la persona, en sus actitudes ante la vida, ante las relaciones de pareja; y luego, valora cómo te sentís vos frente a todo eso.

Nadie tiene que estar pendiente de vos.  Vos tenés que estar pendiente de ti, y sentirte libre y autosuficiente, aunque ames a otra persona, porque el amor no es una atadura, el amor es libertad, en tanto amar a alguien supone la libertad de amarse a uno mismo.

No puedes permitirte depender de nadie.

Y ten en cuenta que las personas no se dejan, ni se abandonan, ni se pierden; ni nadie nos deja, nos abandonan o nos pierden. Las personas se encuentran o se desencuentran, y tanto uno como otro, es un aprendizaje de vida. Eso es todo.