domingo, 22 de septiembre de 2013

Las traiciones de mi vida no son traiciones



Las traiciones de mi vida me cerraron al amor por mucho tiempo. A la amistad profunda, al fuego de la pasión. Pero luego, cuando decidí dejar todo aquello y comenzar a ser feliz, las traiciones de mi vida,  y su recuerdo persecuta, me ayudaron a abrir mi corazón.

Las personas que me traicionaron, no fueron mis enemigas. Fueron las maestras de mi vida. Ellas pasaron por mis días de gozo, de alegría, también de penas, de osadías,  y se fueron dejando una herida, que luego del daño y del dolor, me dejaron la enseñanza mejor aprendida.

Varios años tardé en dejar atrás los recuerdos erróneos de momentos no queridos. Imágenes distorsionadas de un sueño recreado en ríos de desamparo, en culpas adquiridas por la forma en que te relacionas, en lo que crees que es mejor para ti, en creer que eres mejor que el resto. Pero nada de eso tiene sentido ya.

Las traiciones de mi vida, no son traiciones, sino sucesos inesperados de apertura al aprendizaje invaluable que la vida te da de vez en cuando como un regalo.

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