Tu mail me hizo pensar en volver. Buenos Aires no deja de gritarme;
angustia de un amor desdoblado. En Atocha nos vimos la última vez. Ya
no vuelo entre dos mares, sigo en pie y aún no se dónde iré...
Me
queda lo que resta del día, y todavía no empecé. Vente a visitarme cuando
puedas, necesito no perder la fe; tengo esperanzas de un mundo mejor,
aunque el mundo no mejore, lo sé.
Certezas sólo las mías, creencias ya
no. Hoy no me leas ni me escribas, pasa de largo sin stop. Acelera en la
banquina, gira en u sin compasión
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